Candidiasis Vaginal
La cándida es un tipo de hongo que vive en la gran mayoría de los seres humanos en lugares como la boca, el intestino y el colon.
Además, el 25% de las mujeres sanas, tienen cándida en la zona vaginal como parte de su flora normal, SIN presentar síntomas, por lo tanto, la pura presencia de cándida en un flujo vaginal, NO ES INDICATIVO ni de enfermedad ni de necesitar un tratamiento.
La vulvovaginits por cándida, por lo tanto, se define como la inflamación de la zona vaginal y vulvar ante la presencia de este hongo, y la inflamación se manifiesta con irritación, dolor, enrojecimiento y picazón de la zona. Todo esto puede estar además acompañado de aumento de flujo, pero el solo aumento de flujo no es indicativo de una infección por cándida.
En este sentido, se debe evitar buscar y tratar las cándidas en pacientes que no manifiestan molestias ni disconformidad, esto, a pesar de tener flujos «aumentados» ya que la cantidad de flujo vaginal «normal» es muy variable entre mujeres, y mientras no exista dolor, irritación o picazón en la zona vaginal, no es necesario ni buscar, ni tratar la cándida.
Candidiasis vaginal recurrente
La candidiasis vaginal recurrente, se define como la presencia de 3 o más episodios sintomáticos, en menos de 1 año.
La gran mayoría de personas que tienen candidiasis vaginal recurrente, son personas sanas que no tienen ningún factor de riesgo identificable, los motivos de las recurrencias no están completamente esclarecidos y probablemente se deban a factores genéticos no modificables.
De los factores de riesgo más importantes que favorecen la aparición de candidiasis, y que sí se pueden corregir se encuentran:
- Uso de antibióticos
- Diabetes no controlada
- Uso de corticoides o inmunosupresores
- Uso de inhibidores del SGLT2 como dapagliflozina o empagliflozina.
- VIH
Tratamiento de la candidiasis vaginal recurrente
Una vez que se ha diagnosticado la presencia de al menos 3 episodios sintomáticos, es importante realizar un estudio de flujo vaginal para:
1.- Detectar el tipo de cándida que está produciendo la infección: no todas las cándidas son sensibles a todos los antifúngicos. La más común y sensible a todos los tratamientos, es la Cándida albicans.
2.- Descartar que no existan otras bacterias que puedan estar produciendo síntomas: en este sentido es importante NO TRATAR BACTERIAS QUE SON PARTE DE LA FLORA COMENSAL, como Ureaplasmas y Mycoplasmas, ya que el uso repetido de antibióticos, predispone a más infecciones por cándida y se entra en un círculo vicioso donde cada tratamiento predispone a una nueva infección.
3.- Eventualmente solicitar estudio de susceptibilidad a laboratorios especializados.
Una vez que se tiene confirmado el que los síntomas son producidos por una Cándida albicans, el primer paso para el tratamiento de la candidiasis recurrente es la administración de fluconazol de forma prolongada, la mayoría de las pacientes responde a una dosis de fluconazol de 150 mg a la semana.
Este tratamiento se puede extender por un período variable de 3 a 4 meses, tras lo cual se puede suspender y ver cómo se comporta la infección.
Lamentablemente, hasta el 50% de las mujeres, volverán a presentar síntomas de vulvovaginits al poco tiempo de suspendido los medicamentos.
En estas pacientes, el tratamiento con fluconazol se puede mantener, dejando ciclos de 3 a 4 meses de forma indefinida, probando realizar suspensiones periódicas del tratamiento para evaluar respuestas.
Si bien los tratamientos con fluconazol son efectivos en controlar los síntomas en la mayoría de las pacientes al inicio, con el tiempo, se corre el riesgo de que el hongo se vuelva resistente y el fluconazol deje de cumplir su efecto.
Cuando esto ocurre, opciones de tratamiento pueden ser:
Antifúngicos tópicos: Las cremas o supositorios antifúngicos se usan comúnmente en mujeres embarazadas o como alternativa a los tratamientos orales. Son una opción válida, ya que pueden ser igual de efectivos.
Ácido bórico vaginal: Este tratamiento se reserva para casos especiales, como infecciones resistentes o cuando no se toleran otros tratamientos. No se recomienda su uso para infecciones habituales por Candida albicans. Precaución: El ácido bórico es tóxico si se ingiere y puede causar irritación local. Las parejas sexuales también pueden experimentar molestias si tienen contacto con él.
- Dosis: Se usa un supositorio de ácido bórico (600 mg) diariamente durante 2-3 semanas. Para mantener los resultados, se puede seguir con un tratamiento de mantenimiento durante 2-3 meses, reduciendo gradualmente la frecuencia hasta suspenderlo.
Violeta de genciana: Antes de los antifúngicos modernos, se usaba este producto tópico. Aunque es menos común hoy en día porque puede manchar la ropa y es menos efectivo, puede ayudar en casos resistentes. Se aplica diariamente en el área afectada durante 10-14 días.
Nistatina vaginal: Es una alternativa al ácido bórico. Se administra como supositorio durante 14 noches. En casos recurrentes, puede ser necesario continuar con un tratamiento de mantenimiento por 6 meses o más.
Sin embargo es importante destacar, que ninguno de éstos tratamientos ofrece curación definitiva y muchas veces logran controlar los síntomas mientras se utilizan, pero los síntmas vuelven una vez que se suspenden.
Algunos cambios en el estilo de vida que pueden ayudar a controlar los episodios de candidiasis se mencionan a continuación:
Cambios de hábitos: Es importante reducir o eliminar factores de riesgo que aumentan la posibilidad de infección, como mejorar el control del azúcar en la sangre o cambiar a anticonceptivos orales con menos estrógeno. También se pueden modificar algunos hábitos, aunque no siempre es efectivo. Por ejemplo, evitar protectores diarios, duchas vaginales, ropa ajustada, medias, jugo de arándano y lubricantes tópicos.
Probióticos y dieta:
- Probióticos: No se ha demostrado que los probióticos, como los lactobacilo, curen la candidiasis recurrente. Aunque algunas personas creen que consumir yoghurt o probióticos ayuda, los estudios no lo han confirmado. Además, la calidad de los probióticos varía mucho entre productos, y no se recomienda su uso en personas con sistemas inmunológicos debilitados.
- Dieta: No hay evidencia de que una dieta específica prevenga la candidiasis. Sin embargo, algunos pacientes notan que ciertos alimentos, como la cerveza o los productos con azúcar, empeoran los síntomas. Si esto ocurre, es recomendable evitar estos alimentos, aunque generalmente no es suficiente para resolver la infección por completo.
Salud sexual y emocional: Las infecciones recurrentes pueden afectar la vida sexual y las relaciones. Es importante hablar con el médico si la candidiasis está causando problemas en estos aspectos. La consejería puede ser útil.
Medicamentos para la diabetes (inhibidores SGLT2): Algunos medicamentos para la diabetes pueden aumentar el riesgo de candidiasis recurrente. Si usas estos medicamentos, consulta con tu médico sobre otras opciones.
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